Valencia - La Habana de Jorge Orozco



Lo primero que llama la atención es la portada. Una fotografía, del propio Jorge Orozco, de una guitarra “quemada en una fría noche de invierno”. Aunque fuese una guitarra vieja o mala sigue dando un poco de pena verla quemándose. Pero la elección de la imagen es simplemente una curiosidad, no significa que Orozco deje la guitarra.

Valencia - La Habana es un homenaje a tres compositores contemporáneos amigos del intérprete. Un cubano: Leo Brouwer, y dos valencianos: César Cano y Enrique Sanz Burguete.
Esto es un trabajo que abarca mucho tiempo. Escuchamos una recopilación de directos. La grabación más antigua es de 1990 y la más moderna del año 2000. Todas en riguroso directo. Hay que decir que es un trabajo muy empastado y que las grabaciones son de gran calidad tanto en la interpretación como en la parte técnica.

El repertorio elegido va desde la guitarra solista, pasando por canto y guitarra, hasta guitarra y orquesta.

Nos encontramos en cada pista una lección de maestría, una interpretación madura y personal. El disco está a la altura habitual de Jorge Orozco a quien no vamos a descubrir a estas alturas. Merece la pena de todo punto.