Entrevista a José de Lucía


Lo que ha traído hasta “Sexto Orden” a José Manuel Sánchez Benítez, (Madrid, 1977) no es sólo su parentesco con una de las sagas artísticas más célebres de nuestro país. “José de Lucía” es, además de eso, un guitarrista que sí, se puede decir muy alto, ha logrado hacerse a sí mismo renunciando a las rentas de su linaje. 
Charlamos con él en el madrileño Parque del Oeste sobre sus inicios, el frenazo que supuso la distonía focal y el posterior reciclaje y regreso total al panorama artístico. Algo menos de media hora de conversación con temas candentes que, quién sabe, quizá a más de un guitarrista le hagan crecerse y plantarle cara a los verdaderos problemas que plantea este instrumento.




ENTREVISTA AL GUITARRISTA JOSÉ DE LUCÍA. Sexto Orden
“La distonía focal es todavía un tema tabú”
                                                                                                    Pablo San Nicasio Ramos

Texto del vídeo (se ha hecho de la forma más literal posible, por si se quiere seguir a la par que la conversación)

Estamos con José Manuel Sánchez Benítez, José de Lucía. Tienes en tus genes la sangre de los de Lucía, y eso tiene ya muchos “quilates flamencos”. Eres guitarrista y madrileño, a diferencia de tu familia que es de Algeciras. Hermano de Malú, madrileña también. ¿Cuándo te diste cuenta de dónde veías? ¿De que tu sangre es más flamenca que la de muchos flamencos, a priori?
“No sé si más flamenca que la de muchos flamencos, pero si es verdad que en mi casa el flamenco ha sido la “lengua” materna. Cuando empecé con la guitarra flamenca me daba que cuenta de que lo entendía mejor que el resto de mis amigos y compañeros. Llevaba escuchándolo y entendiéndolo desde pequeño”.

Casi antes de hablar ya escuchabas flamenco.
“Claro, en mi casa ha sido el trabajo y la pasión de la familia”

Entonces, quizá, era un poco aventurado pensar que no te ibas a dedicar en cierta medida a eso. ¿O desde el principio te dijeron: haz lo que quieras?
“Empecé bastante tarde y por voluntad propia. No es que me dijeran: tienes que tocar la guitarra. De hecho empecé tocando con quince años la guitarra eléctrica con mis amigos. Yo mismo dentro del proceso de empezar a tocar y conocer la guitarra fui el que descubrí quien era mi tío, lo que era en el flamenco. Un poco más tarde, con dieciocho, ya decidí dedicarme a la guitarra flamenca”.

“Descubriste quién era tu tío” Esa frase me encanta porque tu le verías con cierta frecuencia pero no eras consciente de quién era tu tío. ¿Nadie te lo había dicho?
“Hombre sí, claro que sí. Pero hasta que no coges una guitarra, te empiezas a meter en ella y ya como guitarrista le escuchas, no eres consciente de la envergadura de su trabajo y de lo que ha hecho”.

O sea, que manejaste antes la púa, que los dedos.
“Sí, aunque fue un periodo cortito. Una afición con los amigos en un grupo”.

Eso en tu casa ¿cómo se veía? porque sería una especie de herejía…
“Sí. Mi padre se quedó impresionado cuando le dije que quería tocar la guitarra eléctrica”.

¿Por qué te vino ese ramalazo rockero?
“Pues porque yo he ido siempre a lo mío. En mi casa el flamenco se ha vivido como la “lengua”, lo que te decía antes. Además, con 14 o 15 años vas a tu bola con tus colegas...”

De estudios musicales tuviste veleidades de decir voy al conservatorio o voy a una escuela...
“No, el conservatorio nunca me lo he planteado. He estudiado en escuelas privadas, en una en Majadahonda, y luego en la Creativa de Madrid, también con Ricardo Modrego…”

O sea que ¿tu padre y tu tío nunca te han enseñado directamente, o en alguna reunión?
“Bueno muchas veces en fiestas, cuando se reúne la familia siempre acaba saliendo una guitarra, uno canta, uno toca... pero directamente no”.

Tendrás algo grabado ¿no?... Porque me imagino lo que es en una fiesta familiar con Paco de Lucía, José, Malú, tú... y sale la guitarra y se pone todo el mundo a tocar y a cantar. ¿Cómo es el nivel de guitarra que se ve por allí?
“Hombre no son conciertos... el que quiere canta y el que tiene una guitarra en la mano le acompaña. Luego sale alguien a bailar, otro le canta y nada más, es una fiesta relajada”.

¿Cuándo decides el cambio de la púa a las uñas?
“Con 17 o 18 años. Hubo un disco de mi tío que creo que fue el que me hizo decidirme. Es uno en directo “One Summer Night”. Ahí me enamoré de la guitarra flamenca. Quería dedicarme a eso”.

Es decir, no sólo cambias de tipo de guitarra, sino que decides dedicarte a eso. Empiezas estudiando con Modrego y te tiras estudiando cinco o seis años hasta que consigues tener un nivel para empezar a vivir de eso o ¿Realmente cuánto tiempo tardaste?
“Empecé muy rápido, con 20 años ya estaba trabajando. Estaba grabando ... la verdad es que me metí mucha caña. Con 21 o 22 estaba con Cañizares.”


Llegamos a un punto de inflexión que se da en muchos tipos de músicos. Y es que te das cuenta de que algo falla en tu mano ¿Qué falla realmente?
“Pues descubro que en la mano derecha uno de los dedos se empieza a retraer. Es decir, se queda dentro. No sale.”

Es decir tú le ordenas que salga y no te hace caso. ¿Entonces es un problema más que físico, mental?
“Es como si se hubiera distorsionado la idea del movimiento. Tú mandas la idea que crees que es correcta para realizar ese tipo de movimiento, pero no lo es. Digamos que de tanto repetir, quizá con mucha tensión, con mucho afán de control, acabas distorsionando esa idea. Es algo parecido al tartamudeo”.

Entonces, durante ese tiempo que me decías de los 17 ó 18 años hasta los 20 ó 21, en el que hiciste un trabajo bestial, ¿Es cuando empezarías a incubar esta dolencia? ¿Y por qué crees que es por muchas horas seguidas? Porque a mucha gente le sale eso pero ya de mayores.
“Suele aparecer en periodos de mucho estrés, en el que quieres asegurar, controlar. No quieres fallos. Entonces puede aparecer ahí.”

¿Aparece de un día para otro?
“No, aparece poco a poco. Te vas dando cuenta de que no puedes controlar del todo todos los movimientos de tu mano y, mientras más pretendes controlarlo, peor. Se llama también “rampa del instrumentista”.

Estamos hablando de la distonía focal, Algo de lo que yo no sé si habías oído hablar cuando te pasaba.
“Entonces no. Pasé por una barbaridad de médicos, fui a neurólogos, traumatólogos... Y nadie me decía nada. No sabía qué me pasaba. En los ensayos lo pasaba fatal, recuerdo estar con Cañizares y que la mano no me daba. Entonces él me dejó un libro, se llamaba “Tecnopatías del Músico”. Lo empecé a leer y di con ello. Llegué con el libro a un neurólogo y le dije ¿Es esto lo que tengo? Lo leyó y dijo: pues sí, eso es”.

¿Quién fue el que había hablado de esta enfermedad antes? En España hay muchos guitarristas que ni siquiera tienen conciencia de que existe.
“Yo creo que eso es porque es un tema muy tabú. Al instrumentista al que le ocurre, si va diciendo por ahí que no puede tocar, no trabaja. Además es un problema que no se sabe muy bien lo que es todavía”.

Entonces sabes ya lo que tienes y ¿Qué haces? ¿Buscas un especialista? ¿Sabías si existían siquiera?
“Ahí tuve que hacer el ejercicio de replantearme mi vida. Estuve con un neurólogo y me dijo directamente: olvídalo, le toca a uno de cada 5.000 y a ti te ha tocado. En ese proceso me acuerdo de que estábamos ensayando con Cañizares para tocar en la Bienal de Sevilla. Y en medio de los ensayos él decía que estaba pensando en añadir un bajo. Y le dije: “Yo lo toco”. Estaba muy incómodo con la guitarra”.

¿Sabías tocar el bajo?
“Bueno, sabía tocar con púa. Y sabía cómo había que tocar un bajo. Entonces dijo Cañizares: “Yo tengo un bajo arriba ¿lo probamos?” Y desde entonces, así estuve muchos años tocando el bajo”.

Ahí empezó el momento “reciclaje”. Pero tú no te olvidaste de lo que tenías. ¿Seguiste tratándolo con algún especialista?
“No, yo ahí me olvidé, y tiré para adelante”.

Si nos están viendo o leyendo algunos guitarristas que lo tengan, que por ejemplo en este año 2012 yo he conocido a dos, si quieren seguir tocando de la misma manera ¿Qué hay que decirles? ¿Existe cura?
“Sí existe, y es una cosa que yo he descubierto hace poco. Hay alguien que está en Madrid que es músico y lo tuvo. En su caso en la boca porque es músico de viento. Fue  hace unos 25 años y después de un proceso largo, él mismo consiguió recuperarlo. Lleva un tiempo tratando a gente y ha recuperado algunos casos. Yo llevo un tiempo viéndole y he avanzado mucho. Es un proceso enorme, lento, en fin. Por eso mucha gente lo da por perdido”.

¿Puedes tenerlo en más sitios que en los dedos?
“Sí, en lo que tú uses para trabajar. También se llama “Síndrome del Escribiente”, y los tienen algunos por escribir a ordenador”.

No sólo has recuperado, si no que además ahora has hecho un disco de flamenco. Un disco de flamenco con púa, algo en lo que eres pionero.
“Sí, bueno a raíz de que empecé el bajo, sentía esa necesidad de tocar, de componer, y bueno, se me venía a la cabeza la idea. Ya no iba a ser flamenco. Pero ¿Por qué no puedo hacer algo que me guste? Cogí la guitarra empecé a probar, grabé una maqueta. Estaba contento y esa maqueta la empecé a mover...”

Conociste a Paco Ortega a través de Cañizares, pero Paco no sabía quién eras tú, de dónde venías o quién era tu familia.
“Sí, eso fue a través de “Cañi”, que me dijo que había estado hablando con él, que le enviara la maqueta y enseguida obtuve respuesta de Paco. Le encantaba”.

¿Cómo abordas el toque con la púa para que suene flamenco?
“Lo primero que tienes que hacer es asumir que no vas a tocar como un flamenco, que no vas a hacer rasgueos, no vas a usar el percutor... Así que con los recursos que tienes intentas ser lo más fiel a lo que sientes. Yo, al plantearme una bulería u otra cosa, tenía que hacerlo de otra forma. La técnica no es nueva, lo que sí puede ser es usarla para tocar por alegrías”.

¿Qué carrera quieres hacer de esto? ¿Quieres grabar más discos con ésta técnica? ¿Volver a lo otro?
“No lo sé. Lo que surgió en el disco a mí me gusta y estoy contento con ello. Así que creo que sí tendría una continuación”.

Me gustaría que nos hablases de tu faceta de compositor. Porque compones también para otros artistas.
“Eso viene de la época en la que tenía que replanteármelo todo. Hablé con mi padre y me dijo: “a ti se te da bien componer, haz alguna letra, mándamelas”. Escribí temas para Carmen Linares, para Marina Heredia, para mi Padre, mi hermana...”

¿Te has planteado también ser productor?
“Sí, y además es algo que me gusta mucho. Coproduje mi disco con Paco Ortega y he hecho cosas para amigos. No lo descarto ni mucho menos”.

Pues hemos conocido hoy a “José de Lucía”. ¿Quieres añadir algo para la afición de la guitarra?
“Que estudien mucho y que se lo pasen bien. Que nunca dejen de disfrutar con la guitarra”.

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