Transcriptions. Rafael Aguirre

Pablo Romero Luis >


Transcriptions
Rafael Aguirre 

La receta son obras para piano y una personalidad guitarrística sorprendente a la vez que una técnica que roza la perfección. Rafael Aguirre, entrevistado por Pablo San Nicasio en el número cinco de nuestra revista, a través del sello alemán KSG exaudio graba su tercer disco con transcripciones para guitarra de una selección de grandes obras pianísticas. 

La presentación es la acostumbrada en este sello. Fotos de estética muy elegante entre el piano y la guitarra. El libreto escrito por Thérèse Wassiliy, sólo en inglés, nos proporciona información histórica en cuanto a las transcripciones de piano a la guitarra y de las obras grabadas. 

Empieza con la “Sonata K.141” de Scarlatti arreglada por él mismo. Aunque acostumbrados a escucharla más rápido en piano, la selección de matices y timbres a la velocidad que interpreta Aguirre parece prodigiosa. Es música para piano pero a mí ya me gusta más como suena en la guitarra de Rafael Aguirre. 

Sigue con la “Partita 1” de Bach. Opta por una interpretación en la que se diferencian las voces, dando más importancia a la melodía y destacando las notas que cantan a una velocidad más lenta. Parece imposible que suenen tan bien esos mordentes característicos del piano que están por todos sitios, o los de la zarabanda. Una interpretación de Bach muy madurada que denota un gran conocimiento de las interpretaciones al piano y exprime lo máximo que puede aportar la guitarra. 

No podía faltar una transcripción de Tárrega. En este caso ha elegido “Bacarola Veneziana” de Mendelssohn que si bien no resalta el virtuosismo, ésta profundiza en el intimismo ayudada por los armónicos octavados en la melodía.

Es raro oír juntas las trece escenas de la infancia de Shumann. Si no fuese por lo famosas que son no parecería que fueron escritas para piano. Con arreglos de Stephen Aron, Aguirre hace un trabajo muy interiorizado y natural. Me han gustado especialmente la número doce y la primera quizá por ser más conocida. 


Los tres preludios de George Gershwin tienen más de jazz que de música clásica aunque sea en este segundo ámbito donde aparecen y se interpretan. Escuchando la versión de piano siempre había imaginado guitarras tipo archtop como inspiración del compositor. En esta versión sigue sonando a música clásica, sonido limpio y redondo sin alejarse del estilo. Aguirre ha querido parecerse a la versión pianística tan magistralmente como los otros trabajos, sólo resulta extraño el acorde rasgueado del final. 

“Pavana para una infanta difunta” de Ravel y “Claro de luna” de Debussy, que usa para cerrar, son dos apuestas arriesgadas en cuanto a transcripción para guitarra ya que el piano impresionista se caracteriza entre otras cosas por el uso del pedal. Sin querer desprestigiar un ápice del excelente trabajo del intérprete, definitivamente me quedo con la versión de piano. La notas están pero la atmósfera cambia totalmente. Aún así es recomendable escuchar estas versiones por su minucioso esfuerzo, su juego de timbres y su sutileza. 

Sin más comentarios Rafael Aguirre cada vez más se acerca al perfecto ejemplo de un completo guitarrista clásico.